La primera universidad en la Argentina fue la de la ciudad de Córdoba, fundada por los jesuitas en 1613. Pensada para formar a los cuadros intelectuales de una pequeña elite, esa casa de altos estudios llegó hasta principios del siglo XX sin cuestionar o reflexionar sobre ese rol; con una impronta religiosa muy fuerte y autoridades que ocupaban sus cargos de por vida.